Huertos escolares ecológicos
Cultivar la vida con nuestras manos
Un huerto escolar es un lugar en el que crece la vida. Es una oportunidad más de acariciar la vida con la intervención, con la ilusión y el trabajo conjunto, de la comunidad educativa.
Es un espacio en el que hacernos conscientes de los ritmos de la Naturaleza, agrandar nuestra paciencia y capacidad contemplativa de un nuevo ecosistema creado con nuestras manos. Es cultivar el respeto por aquello que nos alimenta.
Es un terreno ideal para compartir saberes, conectar áreas, desarrollar competencias y aprender de manera experiencial, concreta y práctica. Son muchos los saberes que se requieren para plantear y llevar a cabo un huerto: observar, medir, escribir, dialogar, investigar, representar, calcular, crear, cuidar, cooperar… Son términos que adquieren un sentido real en el huerto escolar, porque responden a necesidades auténticas.
Es la conexión con la capacidad regeneradora de cualquier paisaje por el ser humano.
Es una grandísima forma de aprender a cuidar, de asumir responsabilidades y retos, de llegar a acuerdos, de promover hábitos saludables, sostenibles para el ser individual y colectivo y para el planeta.
¿Dónde conseguir más por tan poco?
Nuestro objetivo es acompañar a la comunidad educativa en la creación de un huerto resiliente, biodiverso y adaptado al contexto de cada centro. Os proponemos integrarlo, trabajando el currículo en él, lo cual favorecerá que sea sostenible en el tiempo.
La forma de conseguirlo es a través de una metodología que promueve una autonomía guiada, de modo que nuestra orientación sea un apoyo para mantener el impulso y sacarle todo el partido posible a la tierra y la comunidad.
Si quieres conocer más, escríbenos aquí…