INFANCIA

NUESTRO ECOSISTEMA DE ACCIONES

Jugar es la forma natural de aprender

Al igual que un águila necesita el cielo, una ballena necesita el mar, una nutria el río, y un árbol el bosque, la infancia necesita contacto con la Naturaleza para desarrollarse de manera plena. Es un impulso vital del que depende la salud y la vida.  

Crecer entre cemento y hormigón no es natural, ni tampoco es saludable. Se puede, sí, logramos adaptarnos, olvidarnos, pero es cuestión de tiempo que empecemos a sentir malestares varios, incluso patologías diversas, que nacen del déficit de Naturaleza.

¡¿Cómo podría ser de otro modo si somos animales en el mejor sentido de la palabra?! (y a veces también en el peor).

Para los animales, la Naturaleza es mucho más que un espacio que visitar. Es el lugar del que parte la vida, es la que nos da todo lo que necesitamos, de la que interdependemos, con la que formamos parte de una inmensa red de vida en la que todo está en conexión.

También es la gran maestra, el mejor escenario en el que un niño y una niña pueden aprender, porque despierta nuestra curiosidad, motor de cualquier aprendizaje, porque fortalece nuestro bienestar emocional, porque incluye a todos los seres y permite que la infancia descubra la vida.

Nuestras propuestas están pensadas para acompañar ese desarrollo desde el respeto a las necesidades auténticas. Desde la confianza en las capacidades y procesos de cada ser, las cuales se mantienen despiertas a través de la interacción entre la Naturaleza, el juego libre y la capacidad de acompañar los descubrimientos y las preguntas de curiosidad que formula la infancia.

A través de las experiencias continuadas al aire libre, fomentamos la autonomía, la creatividad, la cooperación, el vínculo con el entorno y la conexión con lo esencial de cada ser, tanto en lo individual como en lo colectivo. Porque cuando la infancia tiene oportunidades para experimentar, observar, sentir, preguntar, investigar, crear y moverse libremente, el aprendizaje surge de manera natural y deja una huella mucho más profunda en el ser. 

 

Dice Joaquín Aráujo que, para sobrevivir, hemos de “vivir acariciando a la Vida, no dominándola, no apropiándonos de ella”. Y para nosotras, acompañar a la infancia de manera respetuosa también es esto… Nuestros hijos e hijas se pertenecen a sí mism@s y tenemos la inmensa suerte de poder acariciarl@s durante un tiempo, con sensibilidad y mimo, para que las raíces les mantengan firmes en la tierra, y las ramas puedan crecer con ligereza hacia las nubes. 

Grupos de Juego en la Naturaleza

Llevamos la educación allí donde la infancia y la niñez aprenden mejor.

Acompañamos a cada niño y cada niña desde una presencia respetuosa, favoreciendo el juego libre, la experimentación, el movimiento, la imaginación y las relaciones entre iguales.

Mientras juegan, desarrollan y perfeccionan habilidades motrices, cognitivas, lingüísticas, sociales y emocionales, fortalecen su autoestima, aprenden a gestionar riesgos, a resolver conflictos, descubren la biodiversidad, se sienten parte de ella, y construyen un vínculo profundo con la Naturaleza.

Nuestro objetivo no es dirigir el aprendizaje, sino crear las condiciones para que aparezca de forma espontánea, significativa y llena de sentido. Acariciar la vida. Acariciar la vida…