El aprendizaje en la Naturaleza se ha dado durante millones de años de evolución humana. Era un aprendizaje práctico, funcional, conectado con las necesidades auténticas. La Naturaleza estaba en el centro y sigue siendo el escenario más rico para despertar la curiosidad, desarrollar las competencias y favorecer el bienestar.
Creemos que la escuela tiene una oportunidad extraordinaria para convertirse en un lugar en el que aprender vuelva a ser una experiencia viva. Nuestros proyectos buscan que el aprendizaje salga al encuentro de la vida y que la escuela vuelva a abrirse al territorio, a las familias y a la Naturaleza.
El lugar privilegiado para que esto ocurra es el patio escolar, al ser el espacio en el que el alumnado habita, donde construye relaciones, desarrolla su autonomía, resuelve conflictos, juega libremente, explora y aprende a convivir. Es el conector con el mundo real y también el escenario idóneo para un aprendizaje activo, vivencial y a cielo abierto.